Quitando la mordaza al suicidio, ¿Se puede?
Ayer, 10 de septiembre de 2022, fue el día Mundial de prevención del suicidio. Yo me he enterado esta mañana, nada más levantarme, y he descubierto un recurso muy muy interesante. Tan relevante que considero que sería maravilloso conocerlo TODOS/AS. Yo ya he visitado su web y soy Vigilante de la vida. Ya te adelanto que te ofrecen información de gran valor para poder acompañar a alguien que sospechas que se quiere suicidar o si te encuentras con alguien que quiere acabar con su vida. También puede ser de ayuda para aquel que sienta la necesidad de desaparecer de este mundo, que quiera suicidarse. Si es tu caso: no estás sola/o. Es una formación gratuita, con la extensión justa y necesaria para poder empezar a quitar cliclés absurdos y mejorar la comprensión (que harta falta hace) de esta sociedad.
A lo largo de esta entrada os comentaré aspectos que encontraréis en los cinco bloques que compone su formación que te convertirte en Vigilante de la vida 🙂 y alguna que otra cosilla de cosecha propia. Y es que no en vano, el suicidio es la primera causa de muerte no natural en nuestro país.
Si conoces a alguien que sospechas que puede suicidarse o eres tú quien siente esa necesidad, no dudes en llamar al 024 antes de hacer nada. Quizás sí hay una solución a lo que te sucede o un alivio. No estás solo/a.
Las cifras… ¡humanízalas!
Las cifras son alarmantes. Ponen la piel de gallina… existen más fallecimientos de personas que se han quitado la vida intencionadamente que los que han sufrido un accidente de tráfico. Sin embargo, este dato nos puede resultar inverosímil porque solo aparecen los accidentes en el telenoticias, y rara vez, los suicidios. Es alarmante saber que cada día, cerca de 200 personas intentan acabar con su vida, y 9 lo consiguen. ¡NUEVE suicidios al día!
Desde 2014 a lo que llevamos de 2022 la cifra asciende a 25.911 personas que se han suicidado. A nivel mundial, en un año, hablamos de 700.000 fallecidos, con sus familias, amigos… que permanecen en medio de una sociedad que criminaliza, critica e ignora el sufrimiento de esta realidad.
Miedo me da exponer tantas cifras, porque me da la sensación de que deshumaniza, y más en estos casos en los que los prejuicios sociales hacen que emitamos juicios de valor dañinos, irresponsables y que no permite otorgar el sentido real de los números en aumento de vidas que desaparecen. En lugar de pensar el horror que es, en cuánto sufrimiento debe experimentar una persona para llegar a ese punto, en cuántas personas lo habrán intentado sin lograrlo y cómo estarán… lo que hacemos es decir «si se suicidan es porque quieren» o «el que lo intenta y no lo consigue es que quiere llamar la atención»… y yo me digo, ¿y por qué no nos preguntamos por qué necesita esa atención y le intentamos ayudar? o ¿por qué no dejamos de juzgar a la gente, y nos mostramos a su lado, para ayudar sin invalidar su realidad?» No necesitamos comprender al 100% algo o a alguien para ayudarlo/la desde el respeto y quererlo/a tal y como es, ¿no os parece?
¿Cómo puede haber un día del suicidio? ¿Qué se celebra, que la gente se suicida?
Estas preguntas me las acaba de hacer una persona al comentarle que ayer fue el día mundial de la prevención del suicidio. Claro ejemplo de frases que tenemos interioridades que provocan el silencio, la vergüenza e incentivan realmente a que el suicidio no solo no disminuya ni desaparezca en nuestra sociedad, sino que permanezca.
En esta web, te dan claves para reeducar creencias equivocadas, a comprender que el sufrimiento que tienen estas personas, esa exposición traumática contante, revivir el pasado dañino… son los que hacen que nuestro cerebro que está preparado para sobrevivir, empiece a cambiar y conduzca a alguien a decidir suicidare.
Algunas del las creencias erróneas a reeducar que podemos encontrar en la web, estoy convencida de que te van a sonar (desgraciadamente) mucho, son:
- No hablar del suicidio. Eso provoca el efecto llamada, y la gente se anima más a suicidarse. FALSO. Hablar del suicidio abre la puerta a que alguien le pueda ayudar. El silencio lo debemos cambiar por el «te veo y estoy aquí para ayudarte» o «no estás solo/a». Callarnos y colaborar en ese silencio, invisibilidad y perjudica su prevención.
- El que se suicida es porque quiere. FALSO. El suicidio es multicausal, puede ser derivado por el contexto, aspectos biológicos, socioeconómicos, culturales… Estos son condicionantes que interfieren en las conductas suicidas.
- Los hombres sufren menos, luego están más protegidos al suicidio. FALSO. De hecho, según Vigilantes de la vida los hombres se suidican tres veces más que las mujeres.
- Tenemos una creencia muy arraigada de que todos DEBEMOS poder con todo, y además hacerlo solos. FALSO. ¡Qué manía con cargarnos de «deberías» la vida! Y lo digo porque yo soy la primera que lo hago. Y no contenta con eso, incluyo mi «si no lo haces todo, con que no consigas uno, ya soy una fracasada». Vamos, una fiesta. Pues no. Somos HUMANOS y al pensar que debemos hacer de todo y solos, es una manera de deshumanizarnos y hacernos daño. No es real, es una percepción de la realidad distorsionada (desde el amor) el penar que debemos hacer mil cosas y las tenemos que realizar solos/as. Ser consciente de que la realidad es otra, y no es nuestra culpa, ya es una paso importante 🙂
By Celiaosk A hand holding a red card with the word SUICIDE PREVENTION written on it.
Todos/as tenemos distorsiones cognitivas: ¡TO- DOS/AS!
Si decides ser Vigilante de la vida, en su formación encontrarás errores que cometemos todo hijo de vecino. Sí que es verdad que durante un tiempo de mi vida pensaba que solo los cometía yo, porque «estaba mal de la azotea», pero nooooo, queridos… de hecho, cada vez creo más que los que acudimos al psicólogo para poder tener una vida mejor somos precisamente los que somos más conscientes de lo importante que es la salud mental y estamos mejor de la azotea de lo que pensamos. No quiero extenderme mucho, ni hacer demasiado espoiler, pero… os voy a comentar algunos de los que cometo yo (aunque anticipo que de estos tengo cuarto y mitad, cual jamón de la charcutería). Os expongo, a continuación algunos de «mis prefers» (entiéndase tono irónico):
- El error del adivino. Este consiste en creer saber lo que el otro piensa. Es más, a mí me ha pasado, que incluso cuando la persona en cuestión me ha dicho que estoy equivocada, no me lo creo. «¡Hombre! ¡A mí me va a engañar!» Y quién soy yo, Ángela de amor… para saber mejor que la persona que siente y padece lo que siente y padece… Si es que…
- Descalificación de lo positivo. Lo positivo no vale, ahora lo negativo… porque claro, hay que estar en alerta… Claro claro (ironía again…)
- «Tengo que». ¡Los «deberías compulsivos» nos invaden! ¡Alejarsus tos! Seguramente no tenemos que hacer tanto. No podemos vivir la vida como una obligación constante. ¡Es claustrofóbico, por Dios!
Las distorsiones cognitivas «tienen cura»
By Ulleo
Estas distorsiones cognitivas, y muchas otras que hallarás en la formación gratuita de Vigilantes de la vida las realizamos en algún momento de nuestra vida. Estas no son la realidad, no obstante, sí que son cómo la percibimos (la realidad).
Para trabajar con estos pensamientos intrusivos/distorsiones cognitivas, es importante (entre otras cosas…):
1ª) Ser conscientes de lo que son: son interpretaciones de la realidad, no la realidad. Son pensamientos intrusivos.
2ª) Escribir sobre ellos ayuda. La escritura es una gran sanadora. Por esa razón, paralelamente a mi terapia con mi psicóloga, decidí hacer esta página web. Para sanarme más todavía 🙂
3º) Aceptación. Aceptar lo que ocurre es un paso más, importante, que nos conduce a la mejora.
4ª) Meditar. A mí el yoga me está ayudando, pero tampoco podemos pretender que con eso solo todo se solucione. Sin embargo, sí que es una herramienta más.
5ª) Trabajar el autoconocimiento. A mí me viene genial la escritura, no obstante, si no es algo que te motive, «simplemente» para y toma tiempo para pensar en ti, en conocerte. Normalmente vamos tan como pollo sin cabeza que se nos olvida la relevancia del revisarse, comprenderse, perdonarse…
6ª) Ejercicio. Talón de Aquiles… sí… me cuesta mover el culo… pero bueno, algo mejoraremos…
7ª) Buscar actividades que nos ayuden a no pensar. Aquí, cada uno tiene que encontrar sus cosillas… en mi caso, pues me flipan las manualidades de todo tipo. Ir al teatro, pasear por el campo, ir a la playa…
Podcast requeteinteresante
Paula Collantes es una Vigilante de la vida. En la web www.somosestupendas.com puedes encontrar muchos podcast e información la mar de interesantes. En este enlace podéis ver uno de ellos, en el que hablan precisamente del suicidio, temática central de esta entrada. Creo que puede ser de gran utilidad e interés, así que os lo facilito por aquí. También, ya de paso, os recuerdo que tienen cuenta de Instagram: @somosestupendas
Mi caso…
Ya he ido sacando la patita… desde anoche que lo estoy haciendo. Esto es algo que creo que NADIE sabe de mí. Pero es un pajarito que tengo y que aquí se siente libre. Él me dice que os comparta que cuando era adolescente (no en vano, la etapa de mayor riesgo de suicidio es en la adolescencia, desde los 14 a los 29 si no recuerdo mal), se me pasaron en varias ocasiones acabar con todo. No veía solución. Tenía un contexto que no deseaba, en el que me sentía atrapada. Las válvulas de escape que tenía no las supe escoger bien, y me sentía sola, muy sola. Casi mendigando un beso, me recuerdo en más de una ocasión. Sin embargo, es cojonudo, que siempre he sido (y soy) una persona sonriente. Es algo inherente a mí.
Por fortuna, pese a notar un sufrimiento constante, agudo… no lo hice. ¡Y menos mal! La de cosas que me habría perdido de haberlo hecho. ¿Se solucionó lo que me producía tanto dolor? La parte principal no, pero conseguí alejarme, «disminuir el encierro». Otros condicionantes dañinos los conseguí apartar, y eso colaboró a que poco a poco fuera viendo algo de luz. Y cosas de la vida, cuando pensé que estaba remontando fue cuando empecé a vivir episodios de agorafobia y en un estado de ansiedad continuado, además de depresión… Lo silenciado fue saliendo. A día de hoy sigo en la lucha, pero sin ese sufrimiento tan tan insoportable, aunque de forma puntual, sí que es demoledor.
Durante años he sentido vergüenza (y confieso que la estoy experimentando mientras escribo aquí, ahora) y me he callado. El dolor era intenso, muy intenso. La claustrofobia era insufrible. No me sentía con el control de cambiar nada. Pero no era cierto, aunque lo que viviera fuera real. Todo pasó. Fueron años, pero más o menos pasó. Solo deseaba volar. Marchar… y marché. Hoy, un día después del día Mundial de Prevención del suicidio y muchos años después de sentirme tan atrapada, mi pajarraco ha decidido salir, anidar un ratito por aquí y volar. Y no sé, lo miro, y veo que se ha hecho pequeñito. Me pertenece, me recuerda muchas cosas que casi tenía olvidadas y forma parte de mí. Ahora lo veo, lo comprendo, me perdono… y el pajarito se ve más bonito, y con tremendas alas para volar. Vuela pajarito, que la vida sigue, y contigo aprendí también a sobrevivir. Vuela alto, bonito, ¡vuela!